Junsuina Tochi

De musiki

Funcionamiento de la sociedad

Tomás García

Junsuina Tochi es una tierra en donde gobiernan demonios de un poder muy superior al de los humanos, enviados por una deidad superior la cual solo se sabe que posee un gran poder, pero se desconoce su paradero. Solo es sabido que en las capitales residen y se encargan de controlar rigurosamente el “orden social” estos demonios designados para asesinar fríamente a los “impuros”. Esta deidad (o Dios, como el se autopercibe) llamado Master Seijō-ki pretende purificar la humanidad y convertirla en su ejército, dejando únicamente a los seres puros en Junsuina Tochi. Para este, los seres puros son aquellos que tienen la verdadera determinación de asesinar. Asesinar en pos del poder y sin poner en tela de juicio valores los cuáles traen los humanos antes de que la tierra en donde viven sea lo que es hoy. Según Seijo-ki, los hombres y mujeres que asesinan por venganza o para hacer justicia por mano propia, son débiles que por un instante dejan llevar sus sentimientos más allá y actúan por y para estos, pero en el fondo, sus almas no tienen el carácter de asesino, por esto, la prueba que diferencia a unos de otros impuesta por este demonio es la siguiente: Al cumplir la mayoría de edad, es decir, los 18 años, las personas cuentan con un lapso de siete días para asesinar a un niño de entre 0 y 11 años, rango donde los demonios establecen que todavía son criaturas inocentes. De esta forma comprobarán la pureza asesina de cada humano. En el caso de que este no lo logre, los demonios de sus respectivas ciudades se encargarán de ir a buscarlos en el séptimo día y asesinarlos de las formas más crueles.


Forma de vida

Por dichos motivos, la crianza de los niños en Junsuina Tochi es, cuanto menos, muy cautelosa. Deben criarse desde su nacimiento hasta los 11 años prácticamente encerrados. Al cumplir los 12, recibirán un sello en su cuello que los protegerá de aquellos quienes recién cumplen 18 e intenten asesinarlos. Estos 6 años deben serles de utilidad a los niños para desarrollar sus habilidades de batalla, así como también tareas esenciales para la vida cotidiana como cazar, cultivar, y trabajar en comercio o aprender algún oficio de utilidad, amén de actividades artísticas, deportivas, etc. Puede parecer tarea sencilla asesinar a un niño de 11 años, pero, además de por supuesto, tener que contar con la frialdad y el coraje para hacerlo, se deben buscar los momentos precisos para realizarlo. Se debe buscar la hora justa, el descuido ajeno, la oportunidad, ya que sería muy ingenuo entrar en una casa en plena luz del día cuando, antes de ponerle un dedo encima al niño, sus progenitores probablemente te rebanarían en pedazos. Retomando los motivos principales de la deidad de este mundo, este proceso de duración indefinida le servirá a este hasta que logre construir la “sociedad perfecta”. Una vez conformada, otorgará a sus fieles soldados el don de la eterna juventud (lo cual no implica inmortalidad) y emprenderá así su viaje de conquista de planetas.

Influencia en el arte

Por supuesto que esta cultura incidirá en la música de sus habitantes, teniendo como tópicos textuales más habituales al deseo de liberación, el hambre de poder, y eventualmente la desesperación y los conflictos internos, como es el caso de la pieza que compone este personaje, Haruo, dedicada a su hermano Jiro.



<sm2>Me muero - Hauro.mp3 </sm2>